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¿Va a salvar Elon Musk la industria musical o la va a convertir en su propia industria?

Las grandes discográficas están luchando para que Twitter conceda las licencias de música oportunas en su totalidad. Pero, como posible nuevo propietario de la plataforma, Elon Musk no va a entrar en el juego de la industria musical, sino que ésta será la que deba entrar en el suyo.



Teniendo esto en cuenta, Musk propone una solución: crear una plataforma descentralizada de gestión de derechos de autor y de concesión de licencias basada en la cadena de bloques que democratizaría la forma de conceder licencias de música. Vamos, una blockchain de toda la vida.


¿Los que más tienen que perder si Musk decide meterse en el negocio de la música? Las organizaciones de gestión colectiva de derechos (SGAE o Unison en España) y, por ende, sus respectivos miembros: los autores.


Según Musk, la plataforma sería un espacio de encuentro donde los músicos interactuarían entre ellos y su vez con sus fans, y donde se lanzarían y gestionarían proyectos musicales en la web3.


La IFPI lo calificó como "una preocupación importante para la industria musical" en su presentación a la Comisión Europea, y la directora general de PRS, Andrea Czapary Martin, instó a la empresa a "asumir la responsabilidad de la música que comparten con millones de personas en todo el mundo".


La respuesta de Twitter fue: "Siempre estamos buscando formas de apoyar a nuestra comunidad de creadores".


Amy Thomson, de Hipgnosis, sugirió la misma solución en un reciente podcast de MBW: una base de datos global de derechos de autor que sea comprobada por los propios creadores. También subraya la falta de transparencia como uno de los principales problemas del ecosistema actual dentro del sector de la música. La transparencia y seguridad son el núcleo de la tecnología blockchain.


Entonces, ¿cuáles serían los componentes de la plataforma?


  • Un registro para todos los actores de la industria musical que proporcionaría un número de identificación internacional único y los conectaría a una cartera electrónica dedicada que les daría una visión general de todos sus activos e ingresos generados en todo el ecosistema musical por tipo de uso.


  • Una base de datos abierta de contribuyentes a la composición de música con divisiones que se registran en la blockchain, y contratos inteligentes que establecerían los términos que permiten a los artistas de grabación, los DSP o cualquier otra persona que quiera utilizar la música para transmitir, sincronizar o muestrear.


  • Una herramienta de gestión de grabaciones basada en una composición registrada adjunta que registraría a todos los colaboradores participantes -productores, artistas intérpretes y músicos de sesión- en la blockchain, y los términos que permiten el uso de una grabación para cualquier propósito.


  • Una bóveda digital de grabaciones que incluiría una demo de la nueva grabación para completar el registro de la composición. La grabación de demostración se analizaría mediante tecnología de huellas dactilares para garantizar que la composición es original y permitiría solicitar muestras. El sistema también permitiría cargar tallos que puedan ser utilizados bajo los términos de los contratos inteligentes y una huella digital de la grabación. Se crearía lo mismo para cualquier obra visual/audiovisual adjunta a una grabación o cualquier colaborador.


  • Una centralita que conectaría todos los datos con la API que permitiría a cualquiera que quiera utilizar el material con derechos de autor personalmente o agregarlo a terceros bajo los términos de los contratos inteligentes.


En este nuevo mundo, los autores y las editoriales musicales estarían en el centro de la creación con las herramientas para dictar los términos bajo los cuales sus obras podrían ser utilizadas. Los artistas de grabación y los propietarios de los másters también podrían establecer sus condiciones. Los creadores podrían obtener una licencia inmediata para utilizar los tallos para crear nuevas obras y nuevos ingresos para los creadores originales. En definitiva: un universo de posibilidades se abriría ante ellos. Libertad de creación, transparencia y compensación inmediata según lo establecido por los creadores de música.


La infraestructura, la tecnología blockchain, ya está ahí, evolucionando y tomando forma. El streaming es la principal fuente de ingresos de los artistas y compositores. Como el 80% de los artistas de Spotify tienen menos de 50 oyentes al mes, necesitan ganar dinero en otra parte: en el espacio web3 y NFT, pueden establecer sus propias reglas y condiciones de compromiso con sus fans.


Sin embargo, la industria musical está invirtiendo en entidades relacionada con blockchain para tratar de controlar las tendencias actuales y alinearlas con la ''manera de siempre'' de hacer las cosas. Las redes sociales y las plataformas de streaming están adoptando los NFT como una nueva forma de obtener ingresos y no como una utilidad para pagar derechos de autor.


Musk puede cambiar esto en un abrir y cerrar de ojos, e invitar a sus compañeros cripto-nativos de la industria musical - actores disruptivos como Hipgnosis para crear un lugar mejor para los titulares de derechos de autor.


La asombrosa cantidad de dinero que se ahorraría en desarrollo informático, almacenamiento de datos y costes de administración por parte de las PRO, las discográficas, los editores de música y los DSP podría destinarse a prestar un mejor servicio a sus clientes y redistribuir la riqueza en beneficio de los creadores de música. Recuerda que, sin autores y artistas no hay negocio musical.


Fuente: Music Business Worldwide