El boom de las canciones de catálogo en TikTok: ¿algoritmo o estrategias pagadas?
- Alba Pelegrin
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Si últimamente tienes la sensación de que TikTok se ha convertido en una máquina del tiempo musical, no estás imaginando cosas. Canciones de hace 10, 20 o incluso 30 años están volviendo a sonar con fuerza, entrando en charts, sumando millones de streams y conquistando a una generación que ni siquiera había nacido cuando se lanzaron. Pero la pregunta clave es inevitable:¿este boom de las canciones de catálogo es orgánico, fruto del algoritmo… o responde a estrategias de pago cada vez más sofisticadas? Spoiler: no es blanco o negro. Y como casi todo en marketing digital (y en la industria musical), hay mucho más detrás.

¿Por qué TikTok es el paraíso del catálogo musical?
TikTok no funciona como otras plataformas. Aquí la nostalgia vende, pero no como recuerdo melancólico, sino como material reutilizable: audios cortos, emocionales, reconocibles y fáciles de resignificar.
Las canciones de catálogo tienen varias ventajas claras:
Son altamente memorables: un estribillo conocido engancha en segundos.
Se adaptan a múltiples narrativas: humor, lifestyle, storytelling, estética retro, drama…
Funcionan bien en loop, algo clave para el algoritmo.
No dependen del idioma: una melodía reconocible cruza fronteras sin problema.
Resultado: el catálogo encaja perfectamente en la lógica de consumo rápido y emocional de TikTok.
El papel del algoritmo: sí, pero no solo
TikTok premia tres cosas por encima de todo:
Retención
Interacción
Repetición
Cuando un audio —nuevo o antiguo— empieza a funcionar en estos parámetros, el algoritmo hace su magia y lo empuja a audiencias cada vez más grandes. Aquí es donde nacen muchas historias “virales” aparentemente espontáneas.
Pero ojo: el algoritmo no actúa en el vacío. Alguien suele encender la mecha.
Estrategias pagadas: la parte que no siempre se cuenta
Cada vez es menos habitual que una canción de catálogo “reviva” sin ningún tipo de empujón previo. Las discográficas (y también muchos artistas independientes bien asesorados) están invirtiendo en estrategias muy concretas:
Seedings con creadores: no grandes campañas visibles, sino microcreadores muy bien elegidos.
Testeo de audios: se prueban fragmentos distintos hasta dar con el que mejor funciona.
Segmentación por nichos: lifestyle, moda, gaming, nostalgia, humor, etc.
Refuerzo con Ads cuando el contenido empieza a despegar de forma orgánica.
Lo interesante es que estas campañas no buscan parecer publicidad. Buscan parecer casualidad. Y cuando están bien hechas, funcionan.
Entonces… ¿orgánico o pagado?
La respuesta realista es: una combinación de ambos. En 2025, la mayoría de éxitos de catálogo en TikTok siguen este patrón:
Activación estratégica (normalmente pagada).
Reacción del algoritmo.
Apropiación por parte de la comunidad.
Explosión orgánica real.
El error es pensar que lo pagado y lo orgánico son opuestos. En TikTok, lo pagado bien ejecutado es el catalizador de lo orgánico.
¿Qué implica esto para artistas y marcas musicales?
Varias conclusiones claras:
El catálogo ya no es “pasado”, es activo estratégico.
TikTok no es solo promoción, es reposicionamiento cultural.
La viralidad no se improvisa: se diseña, se prueba y se optimiza.
No gana quien más paga, sino quien mejor entiende la plataforma.
Para artistas, sellos y managers, el mensaje es claro: si no estás pensando tu catálogo en clave TikTok, estás perdiendo oportunidades reales de negocio y visibilidad.
En resumen
El boom de las canciones de catálogo en TikTok no es magia, pero tampoco trampa. Es el resultado de algoritmo + estrategia + creatividad trabajando juntos.
Y como en cualquier buena estrategia de marketing, el verdadero éxito no está en que parezca viral, sino en que lo sea de verdad.


