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Claves para entender el rol de los fondos de inversión en la música.

La industria musical atraviesa un proceso de profunda transformación, impulsado por la creciente influencia de los fondos de inversión. Estos nuevos actores están cambiando la dinámica del negocio, desafiando los modelos tradicionales y ofreciendo nuevas oportunidades para los artistas.



En las últimas décadas, la música ha experimentado una revolución digital que ha alterado por completo la forma en que se produce, se distribuye y se consume. Ante este panorama en constante evolución, los fondos de inversión han encontrado en los derechos de propiedad intelectual musical una atractiva alternativa de inversión, con el potencial de generar rendimientos estables y a largo plazo.


La búsqueda de activos estables y rentables.


Una de las principales razones que explican el ascenso de los fondos de inversión en la industria musical es la búsqueda de activos que ofrezcan rendimientos estables y a largo plazo. En un entorno económico volátil, marcado por la incertidumbre y los altibajos de los mercados tradicionales, los derechos de propiedad intelectual sobre composiciones musicales se han convertido en un refugio atractivo para los inversores.


A diferencia de otros activos, como el petróleo o los bienes raíces, cuyo valor puede fluctuar significativamente en función de acontecimientos globales, la música ha demostrado una capacidad sorprendente para generar ingresos predecibles y sostenidos a lo largo del tiempo. Éxitos musicales de décadas atrás siguen sonando y generando regalías, lo que los convierte en una inversión con un alto grado de fiabilidad.


Diferentes modelos de adquisición.


Tradicionalmente, el negocio de la edición musical ha sido el principal protagonista en la adquisición y gestión de los derechos sobre composiciones musicales. Las editoriales han desempeñado un papel fundamental, comprando a los autores los derechos de explotación de sus obras y decidiendo qué artistas las interpretan.


Sin embargo, en las últimas décadas, el principal negocio de las editoriales ha sido responder a las solicitudes de sincronización de sus repertorios, es decir, la inclusión de composiciones musicales en producciones audiovisuales, videojuegos y otros medios. De este modo, mientras las editoriales han sido tradicionalmente actores dentro de la industria musical, los fondos de inversión se posicionaron como inversores externos, con una lógica empresarial más orientada a la rentabilidad a largo plazo.


La entrada de los fondos de inversión en el negocio de la música ha supuesto un cambio significativo en el panorama. Estos nuevos actores, como Hipgnosis Songs Fund, Primary Wave y Round Hill Music, han revolucionado los métodos de adquisición de derechos musicales. Ademas, estos fondos suelen adquirir los derechos de manera más amplia y global, buscando minimizar los riesgos y maximizar el potencial de explotación de los catálogos.


En lugar de centrarse en la mera puesta en circulación de las obras, buscan adquirir los derechos de propiedad intelectual sobre composiciones musicales de éxito, con el objetivo de monetizarlos de manera más proactiva y diversificada. Esto les permite explorar nuevas formas de explotación, como la sincronización en medios audiovisuales, el desarrollo de productos asociados o la tokenización de los derechos en el mundo de los NFT.


El reequilibrio del poder en la Industria: Innovación y diversificación.


La entrada de los fondos de inversión en el negocio de la música está generando un reequilibrio de poder en la industria. Estos nuevos actores, están ejerciendo una mayor presión para negociar mejores condiciones económicas para sus catálogos.


Esto podría llevar a una redistribución más justa de los ingresos generados por el streaming, con una mayor participación para los propietarios de los derechos de autor de las composiciones. Asimismo, los fondos podrían impulsar la exploración de nuevas vías de explotación que beneficien a los artistas y compositores.


La venta de derechos de propiedad intelectual musical se presenta como una vía para que los artistas obtengan una importante inyección de liquidez, que pueden utilizar para invertir en el desarrollo de sus carreras, la producción de nuevos proyectos o simplemente mejorar su calidad de vida.


Para que esta tendencia se consolide, la innovación y la diversificación son elementos clave. La exploración de nuevas vías de explotación, como la sincronización, los productos asociados y la tokenización de derechos, puede transformar radicalmente la forma en que se genera y se distribuye valor en este ámbito.


Asimismo, el reequilibrio de poder entre los diferentes actores de la industria, con una mayor participación de los creadores en los ingresos, podría dar lugar a un escenario más justo y equilibrado. Esto, a su vez, podría impulsar la aparición de modelos híbridos que combinen la experiencia y el respaldo financiero de los fondos con la independencia y el control creativo de los artistas.


En definitiva, la influencia de los fondos de inversión en la industria musical se perfila como un fenómeno que ha llegado para quedarse, y que promete traer consigo una nueva era de transformación y oportunidades para todos los agentes involucrados.


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