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¿Cómo funciona el negocio de la música? La gran crisis de la Industria.

Actualizado: 2 nov 2021

En esta segunda parte de la serie ''Cómo funciona el negocio de la música'', vamos a hablar de cómo a lo largo de los años, la industria de la música se ha ido adaptando a las nuevas tecnologías que han ido apareciendo: los discos de vinilo, los casetes, los CD, el surgimiento de Napster y la piratería digital, el inicio de los servicios de descargas legales, y finalmente, la aparición del streaming.


Rebobinando, para poder entender cómo la industria cambió el modelo de negocio que llevaba siendo productivo tanto tiempo, tenemos que remontarnos a finales de los noventa, principios de los 2000. Es entonces donde ocurre algo que nadie esperaba, algo que hizo temblar a toda una industria y la dejó paralizada sin saber qué iba a pasar con la forma en la que se consumía música.


La crisis del nuevo siglo.


Aunque ya ni os acordéis, sobre todo si sois de mi generación (millennial), hubo un mundo en el que no había internet. Y sí, la industria musical existía, y además le iba muy bien. Hasta el año 2000, la industria musical vivía su época de oro, alcanzando unas cifras de ingresos desorbitadas. Es a partir de ese año cuando sufre una crisis sin precedentes durante más de una década. “Gracias” a esta crisis, el modelo de negocio en el que se basaba la industria musical, cambia en diez años lo que no había cambiado en cien. Como ya hemos visto antes, las razones son muchas, pero la principal es el cambio de un modelo de negocio basado en el consumo físico a otro basado en el consumo digital. Pero, ¿Cuál fue el origen de esta crisis?



La revolución: MP3, Napster y la piratería.


A finales de los 90, surgen dos cosas que seguro que os suenan: Mp3 y Napster.



La primera era un nuevo formato de compresión de audio de reducido tamaño y buena calidad que hizo posible el intercambio de ficheros totalmente gratis, es decir, ya no hacía falta comprar un CD, pues tenías todos los que quisieras a tu disposición dentro de tu bolsillo.


La segunda, era un servicio de distribución de archivos musicales basado en una red P2P a través de la cual los usuarios podían compartir y descargar toda la música que quisieran de manera gratuita. Napster transfería archivos sin intermediarios, sin servidor. Era una enorme librería de música que alcanzó los sesenta millones de usuarios que compartían de forma gratuita más de ochenta millones de canciones.


Mp3 y Napster proporcionaron al fan el regalo más preciado: todo un universo musical a golpe de click. Vamos, que de un plumazo el modelo Napster se cargó todas las bases de una industria, dando el pleno poder al consumidor, que no tenía que esperar a que le dijeran dónde escuchar música ni dónde comprarla.


La revolución empieza cuando millones de usuarios comienzan a descargar y compartir archivos de audio ignorando el pago de derechos de autor y copyright. Y claro, como podéis imaginar, esto a la industria discográfica y a la industria en general, no le hizo ninguna gracia. La distribución digital de música rompió con las estructuras establecidas al permitir que los usuarios eligieran, almacenaran y consumieran su música preferida de manera inmediata, en un solo sitio y sin moverse de casa.


En el siguiente gráfico podemos observar la evolución de las ventas de la música grabada desde el año 2000 hasta el año 2014. Desde el inicio de esta crisis se puede ver claramente cómo las ventas en soporte físico (azúl) caen en picado, mientras que las ventas de digital (rojo) aumentan progresivamente.




Evolución de las ventas de la música grabada 2001/2014 - Fuente: Promusicae.



Los beneficios de la industria musical empezaron a reducirse a partir del año 2000: 1.3% de su valor en comparación con el año 1999 (IFPI, 2001). En la actualidad, las ventas de música grabada en soporte físico dejan unos ingresos casi residuales, mientras que el digital se convierte en la base de la industria musical.



El héroe: Itunes.


Seguramente os preguntéis qué pasó entonces. Pues bien, la industria discográfica, sin verlas venir, y que, como cualquiera, estaba muy a gusto con su modelo de negocio casi prehistórico, no supo gestionar una crisis de tal envergadura. Así que decidió demandar a las plataformas de descarga ilegal como Napster que iban surgiendo, y peor aún, demandar su a sus propios clientes: los usuarios de estas plataformas que descargaban canciones de manera ilegal. Y es que al fin y al cabo, nadie puede predecir el futuro, pero sí adelantarse a él y prepararse para poder adaptarse lo antes posible.


Es entonces cuando nace Itunes que, bajo el amparo de una gran empresa tecnológica como Apple, consiguió lo que toda la industria musical había estado intentando: adaptarse a lo que estaba por venir y crear un nuevo modelo de negocio de distribución digital viable para los nuevos tiempos.





Itunes disponía de más de 200.000 canciones a 0.99$ cada una y, lo más importante, bajo licencia de todas las majors. Un precio razonable por canción que desbancaba por completo el formato disco. Itunes era prácticamente la salvación de la industria: una plataforma de descarga de música legal que revolucionó la forma de consumir música y que implementó las bases del nuevo modelo de negocio: el streaming.



¡Y hasta aquí el artículo de hoy! Si queréis seguir leyendo esta serie sobre la historia de la Industria Musical, estad atentos a nuestros próximos artículos. En el próximo capítulo hablaremos de cómo surgió el streaming, cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo, analizaremos las diferentes plataformas digitales y hablaremos de cómo funcionan las nuevas figuras que se incorporan a la cadena de valor de la industria de la música: distribuidoras y agregadoras digitales.


¡Nos leemos en comentarios!